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sábado, 21 de marzo de 2015

Tenerife, paraiso de la diversidad (1 de 2)

Tenerife, la más grande  de las Islas  Canarias, parece un continente en miniatura, ya que presenta diferencias tan marcadas entre sus zonas geográficas que parece casi imposible que se encuentren en la misma isla. Playas, exuberante  vegetación y una cumbre de casi 4.000 metros son parte de los atractivos de la mayor de las antiguamente llamadas Islas Afortunadas. Más allá de su geografía y naturaleza, cada región de Tenerife tiene una personalidad propia, con interesantes atractivos turísticos que en cada caso merece la pena visitar.

Norte de Tenerife

El norte de Tenerife se caracteriza por albergar los centros poblados más importantes de la isla: Santa Cruz de Tenerife,  Puerto de la Cruz y La Orotava. Cada uno de ellos tiene su particular interés. Igualmente están ubicados en esta parte de la isla pintorescos poblados como Icod de los Vinos y Garachico

Santa Cruz de Tenerife, la capital, cuenta con atractivos como la Plaza de España, el Auditorio, el Mercado Nuestra Señora de África y la playa Las Teresitas, famosa playa de arene volcánica que fue modificada artificialmente con arena traída del Sáhara. Mención especial se merecen los mundialmente famosos Carnavales de Santa Cruz de Tenerife.




Puerto de la Cruz, antiguamente una aldea de pescadores, fue en su momento el primer gran destino turístico de Tenerife. Caminar por las callejuelas de su casco antiguo es una experiencia única. Puerto de la Cruz cuenta con un bonito paseo marítimo y playas como Playa Jardín y San Telmo. Por supuesto, una visita a Puerto de la Cruz no estaría completa si no se va al Loro Parque, espectacular parque temático donde conviven animales exóticos y se puede disfrutar de espectáculos de clase mundial como el de las orcas.



Muy cerca de Puerto de la Cruz está La Orotava, simpática población la cual merece la pena recorrer andando y sin prisas, para disfrutar de sus singulares construcciones: la Casa de los Balcones, la Iglesia de San Juan Bautista y la Plaza de la Constitución.




Icod de los Vinos es parada obligada de cualquier viajero que esté conociendo Tenerife. Este poblado debe su fama al célebre Drago Milenario, singular árbol de entre 800 y 3000 años de antigüedad e impresionante envergadura. Alrededor del Drago milenario se ha construido un parque que además cuenta con un mariposario.



Garachico es un poblado costero con mucha historia, ya que hace unos 300 años fue arrasado por una erupción volcánica. Posteriormente fue reconstruido, y de la erupción volcánica quedaron las famosas piscinas naturales de Garachico,